LourdesBatista

La poética femenista en la obra de Lourdes Batista

El feminismo sociopolítico militante ha sabido descorrer muchísimas cortinas. El ‘segundo sexo’ que se acuñara con Simone de Beauvoir, en el siglo XXI ha alcanzado ya una fase de mostrar su pecho desnudo y lanzar intimidades manchadas a la cara de los hombres, en señal de repudio y represalia radicales. La mujer de Batista es, por otro lado, más íntima y hospitalaria. Orina de pie, eso sí, pero también moja la cama de enervados deseos heterosexuales. Es una mujer que rompe cadenas, levanta antorchas, es revolucionaria, vive su vida, enarbola su existencia, es auténtica, y le gusta arriba; pero igualmente se tiende lánguida sobre la cama inspirada por algún muso, amanece con su nombre en los labios y deja tranquilamente que le sea poseída la fuente de la vida.

Erotismo y Plural Unicidad en Lourdes Batista

No tanto a los dioses -a veces, por lo demás, esquivos al enfrontar su etérea sexualidad- sino a los hombres, que la llevan a cuestas demostrada en el hecho innegable de las generaciones, cabría preguntar si esa sugestión natural (esa “tendencia cósmica”) por el goce y el deleite, la sublimación y la perpetuidad, no constituye también, en esencia íntima, una inteligencia, una audacia, un instinto sapiencial.

Búsqueda onírica en Lourdes Batista o “la mujer desnuda” En la soledad de mi cama

Decir que Lourdes Batista es un ejemplo de superación personal, una mujer de armas a tomar en la fragua política, una infatigable defensora de sus ideales, entregada en alma y cuerpo a la animación cultural, que defiende con vehemencia el legado en el mundo de las letras, eso huelga comentar; pero decir que Lourdes desde su primer opúsculo poético empezó a desafiar las convenciones de esta literalidad presente en el exilio, no lo es. Porque sus tropos de invención no son paradigmas, rompen paradigmas, “orinaré de pie”.

La Mujer desnuda: El poema desnudo

El poema desnudo tiene su origen en la palabra desnuda y en el cuerpo verbal desnudo, acentuado en el lirismo que dialoga con el “otro”, esto es, el cuerpo en el lugar de la diferencia. En el ámbito poético hispánico lo desnudo del poema habla a través de un lenguaje surgente del intercontacto que produce la alteridad y el locus erosionado por la tensión eros-agapé en la poesía contemporánea.