Poemas de En la soledad de mi cama

Metus

Amanecí con tu nombre en mis labios,

las dudas asaltan, hieren,

me clavan sus garras en mi carne que sangra.

Fui tuya, fuiste mío,

en una entrega donde el destinatario no tenía dirección;

los besos se perdieron en el camino,

no registro el sabor de tus labios.

Fue nuestra primera vez,

y golosos comimos del maná de los abuelos,

te orillaste al manantial de la fuente de la vida

de la cual me diste a beber.

Llegamos los dos a un camino sin salida,

mi sexo te reclama, estoy perdida,

te busco, no encuentro nada,

sólo puedo ver mis manos vacías.

43%

Dios está agonizando,

lleva clavada una lanza

en sus brazos de fuego,

y se lleva consigo

la añeja melancolía.

Ese silencio de luz me susurra al oído

que volverás con la divina aurora

trayendo vivacidad a mi alma eclipsada

por la costumbre inveterada,

del debes hacer

no ser.

Quiero inventar contigo

un nuevo color,

una nueva definición del amor.

Te amo desde antes que existiéramos,

4,500 millones de años antes que tú y que yo

y que el astro dios.

Cuatro palabras

Qué término tan feo, qué palabra oscura. Ninguna mujer merece ser violada, maltratada, dañada. Asesinada por su homónimo de dos patas. Dolor, odio, muerte, rabia, como un volcán invaden mi alma. Estas cuatro palabras que simultáneamente se transforman y dan vida a esta vida que se apaga…

Abusada es una palabra fuerte, que lleva consigo el peso de la historia del hombre. Propongo una revolución, una revolución dentro de las palabras. Y matar, asesinar aquellas que dañan.

Ninguna mujer debe ser abusada, violada, maltratada, asesinada…

Lourdes Batista en Nueva York: Entre Letras

En Lourdes Batista, la poesía lo baña todo, lo enchumba de sus sentires, de sus cuitas, de sus dones. Es el decir que ausculta los miedos, es esa reconfirmación de la existencia, de las sublimes locuras, de la soledad. Su poesía, sin caer en el prosaísmo panfletario, es denuncia, es descubrimiento del ente, del respiro, de la humanidad. Se advierte en esta poética una preocupación existencial despojada del trágico sentimiento de la vida en la cual la poeta entroniza la realidad que la circunda para destronar la estulticia. Es esta escritora una suerte de oficialización del ser humano como tal, virtuoso e imperfecto, orador y sensible, soñador y vigía, posibilidad de perfección y desencanto. Adentrarse en el mundo de la poesía de Lourdes Batista es penetrar a la habitación de su vida, a su angustia de mujer, a su compromiso existencial, a su plegaria. Esta poesía nos llena porque desde ella se nos vacían las dudas, desde ella podemos palpar que una mujer, antes que representante de un género, es un ser humano, y eso es lo que es Lourdes Batista, un ser humano en toda la extensión de sus consecuencias.
Omar Messón
Escritor

En la soledad de mi cama

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